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Abundó en felices curiosidades.


Javier Arbizu | Christian García Bello | Secundino Hernández
Julia Huete | Miguel Marina | Álvaro Negro | Stefan Rinck

Una exposición comisariada por Joaquín Jesús Sánchez.






Inauguración jueves 21 de Marzo de 8 a 10 pm


ABUNDÓ EN FELICES CURIOSIDADES


En la rareza de los objetos que se agolparon en los cuartos de maravillas había algo que los hacía deseables. Ejercían, en quienes los observaban, una suerte de fascinación. Lo fascinante es –como cualidad– superior a lo asombroso, porque reúne lo inesperado con lo misterioso: no se agota (como una novedad), ni se resuelve (como un problema). Permanece siempre atrayente, por tanto, inagotable.

Estas cualidades casi metafísicas de los objetos (hay en esta expresión algo inquietante) no acobardaron ni a los coleccionistas ni a lo teóricos, que impusieron en ellos el método y la catalogación. (Tanto placer hay en poseer como en organizar). Se encuentran con facilidad tratados que explican cómo pertrechar convenientemente un gabinete de curiosidades: cómo resumir el mundo en una habitación. Las categorías que emplearon (lo natural, lo artificial, los ingenios, las alegorías) pueden parecernos ingenuas, pero en ese esfuerzo de síntesis hay algo admirable. Los gabinetes propiciaron la acumulación y el exceso siempre que tuviese orden, porque el mundo puede ser exuberante, pero no arbitrario. Así, siguiendo las repisas, el visitante podía fascinarse sin vértigo, porque sabía que tras todo lo raro y hermoso operaba una inteligencia. Con esta seguridad, la imaginación podía emplearse en cavilaciones gratuitas, en el delicioso juego de las comparaciones y las analogías, en suponer el origen de algún artilugio extravagante o en el simple extrañamiento.

El encuentro de objetos que no estaban destinados a estar juntos propicia lecturas singulares, porque aún conservamos el vicio de creer que hay un propósito en lo que sucede. Entenderán lo provechoso que es esto para alguien que hace exposiciones. No hemos querido reproducir una wunderkammer, porque la literalidad la carga el diablo. Nos ha interesado reunir obras que hemos encontrado, de algún modo, fascinantes: que no pueden ser del todo desentrañadas, que permanecen distantes por más cercanas que parezcan estar. Los trabajos de los artistas que integran la exposición son deliberadamente heterogéneos y evocan, de un modo más o menos explícito, una multitud de objetos. La línea que da título a la exposición está sacada de El idioma analítico de John Wilkins, quien quiso crear palabras en cuya ortografía estuviese su definición (un proyecto insensato, pero hermoso). Hemos optado por la abundancia, porque es una forma de la felicidad, como la escasez lo es de la desdicha y la penuria. JOAQUÍN JESÚS SÁNCHEZ

Joaquin Jesus Sánchez




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Jorge Diezma

En el museo del reloj antiguo










Exposición de Jorge Diezma en el Museo del Reloj Antiguo de Grassy (Gran Vía 1),
organizada por espacio valverde.




“You can’t stop time by smashing clocks”
Anuncio de IBM


¿Que tienen en común un espejo, un reloj y una moneda? Cada uno a su manera apuntan hacia algo, una imagen, un tiempo, un valor y sin embargo la coincidencia no termina de producirse.  

El espejo te muestra una imagen invertida y parcial de las cosas, el reloj apunta a una cifra que es a la vez presente, pasado y futuro, la moneda contiene un valor que no deja de ser otorgado, simbólico.   

Jorge Diezma emplea técnicas y gramáticas del arte barroco con las que representa al óleo objetos de dudosa procedencia y valor envolviéndolos en una profunda y trabajada oscuridad. 

  En el museo del reloj antiguo, rodeados de engranajes tan anacrónicos como la propia pintura, Jorge Diezma nos anima a visitar alguno de los lugares comunes del arte para vislumbrar así la sombra de nuestro tiempo y recordarnos que en cada objeto acecha un infinito, una riqueza insondable.  

Concebida y realizada específicamente para ser expuesta en el museo subterráneo de Grassy, Diezma elabora una pintura que es a la vez espejo cóncavo, reloj parado, y cripto-moneda.

Jacobo Fitz-James Stuart




Exposición abierta del 22 de febrero al 6 de abril.

Horario de apertura al público:

Lunes a viernes de 10 a 20h. Sábados de 10.30 a 14h










El museo del Reloj de Grassy se inaugura en el año 1953. Aquí se muestra la colección reunida por Alejandro Grassy, fundador de la casa y apasionado por las distintas formas de medir el tiempo. Es el fruto de una labor sostenida a lo largo de los años.

El tipo de relojes que conforman la colección son mecánicos y de interior. Excepto un reloj solar. También hay relojes de bolsillo y chatelaine. Hay piezas del siglo XVI al XIX de muy diversa procedencia: Relojes franceses del s. XVII al s. XIX. Estilo Luis XIV, XV, XVI y neoclásicos. Ingleses del S.XVII al S.XIX.
Japoneses, una pequeña colección de relojes japoneses del periodo Edo. Algunos ejemplares de holandeses, alemanes, estadounidenses y suizos. Parte de las piezas provienen de la colección de Francisco Pérez de Olaguer-Felíu

De alguna manera aquí se narra la historia de la relojería mecánica, desde las primeras piezas del siglo XVI con mecanismos de hierro hasta los relojes estilo Imperio del siglo XIX. Son todos ellos objetos producidos conjuntamente por el arte y por la técnica, y todos ellos “relojes vivos”, en pleno funcionamiento o en condiciones de funcionar.






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