espaciovalverde



Alfredo Rodriguez
¿No perderse jamás?

Las obras presentadas en esta exposición son cianotipos. La cianotipia es un procedimiento fotográfico nacido en 1842 basado en la reacción de dos compuestos químicos de hierro sensibles a la radiación ultravioleta, y su posterior transformación en presencia del agua. Los tiempos de exposición de la cianotipia son relativamente largos, de entre 15 y 25 minutos, por lo que es un proceso que, debido a las crecientes demandas de aceleración en la obtención de copias por parte de la industria de la fotografía, quedó relegada a un segundo plano rápida mente a favor de otros procesos cada vez más rápidos.

Alfredo Rodríguez parte de impulsos primitivos, arcaicos y relativamente simples. Durante la elaboración de su obra el artista atraviesa un proceso que por el modo en que es experimentado podríamos llamar ritual.

Esta búsqueda interior no es premeditada, sino que brotó espontáneamente a partir de sus trabajos como restaurador que despertaron en Alfredo un profundo amor al papel.

Quizá por esto su labor nos recuerda a la de los alquimistas, audaces proto-químicos que comenzaron mezclando plomo y azufre y terminaron identificando la materia con procesos psíquicos. La piedra filosofal era para ellos un símbolo que es capaz de transmutar el alma.

La obra de Rodríguez no pretende convertir el cobre en oro, pero su camino, como el de ellos, comienza en la materia y vive de la metáfora.

El conjunto de cianotipos presentados en esta muestra, propone un viaje a través de la memoria. Ésta está representada como un bosque ilimitado, una maraña de ramas vivas en aparente desorden. Se trata de un bosque que crece en perfecta ar monía, desde la tierra hacia la luz, donde las ramas, tomadas como recuerdos, se transforman, en la intimidad, en objeto y material de múltiples posibilidades.

La exposición está concebida como un recorrido que atraviesa tres momentos: un extravío, un hallazgo y una recogida. La confusión y el miedo acaban disipándose: la alqui- mia del recuerdo ha tejido una imagen.

Jacobo Fitz-James Stuart


Cianotipos

Esta muestra propone un viaje a través de la memoria. Ésta está representada aquí como un bosque sin límites determinados, como una maraña de ramas vivas en aparente desorden. Se trata de un bosque que crece en perfecta armonía, desde la tierra hacia la luz, donde las ramas, tomadas como recuerdos, se transforman, en la intimidad, en objeto y en material con múltiples posibilidades.

El conjunto de obras contenidas en la sala alude a un proceso de asimilación e incorporación en la experiencia diaria de las sensaciones que proporciona el viaje por la memoria. Sus frutos forman parte del lado consciente de la identidad, es decir, de los extractos del ayer que, procesados en el ahora, surgen como elementos recurrentes para encarar el tiempo que está por llegar y el inmediatamente posterior al presente…
Estos son los materiales que determinan la propia identidad, que la fortalecen frente a los miedos y temores surgidos de un origen común: el desconocimiento, la inseguridad del ahora, la pérdida de referencias en el cúmulo de las experiencias pasadas, que pueden llegar a provocar una sensación de vacío en el mañana. Estos miedos y temores dificultan las vivencias presentes y, a su modo, van conformando también la personalidad, es decir, son a la vez la parte activa y la consecuencia expuesta de la identidad hacia el exterior.

Esta sensación de pérdida del individuo en la propia existencia pasada nutre la experiencia presente, llenándola de una sensación abstracta de vastedad. Este desenclave se analiza aquí como la sensación iniciática que empuja a una nueva búsqueda, siempre anterior a cada nuevo hallazgo; por la que se entra en un estado de presente continuo atemporal donde sumergirse en impresiones y vivencias pasadas, ya ocurridas, ya vividas, asimiladas o no, con el hipotético fin de reordenarlas, donde  es fácil perderse siempre que se busque algo que no se había percibido con claridad.

Se establece en este proyecto así un juego entre memoria y temor, que es superado mediante el uso creativo de los frutos de ese viaje por la memoria.
La exposición está concebida como un recorrido por tres estados de un solo proceso: un extravío, un hallazgo y una recogida y utilización de lo obtenido. Está planteada como un viaje del que se conserva un recurso personal al que se le da una utilidad más allá de sus funciones naturales y físicas.

Concretamente el conjunto de la exposición remite al acto de “re-creación” de las vivencias pasadas a partir de las presentes para encarar las futuras. Un acto creativo de modelado y entendimiento, de asunción del “por-venir”, no entendido en su acepción popular como exigencia de una sociedad al individuo (“aspirar a un buen porvenir”, “forjarse un porvenir”), sino como una exigencia del individuo hacia sí mismo, desde la intimidad, sin que necesariamente corresponda con las expectativas que el entorno pone sobre él.

Lejos de las convenciones temporales, la identidad crece y entra en un estado íntimo de esperanza contrastada, un estado espiritual de confianza. Este estado, casi mágico, podría corresponder en cierto modo a la piedra filosofal de los alquimistas, la sustancia a cuyo contacto todo lo tosco se transforma en valioso. Quedaría así diluida la sensación de pérdida, hasta que todo este proceso vuelve a producirse cuando el individuo vuelve al bosque de la memoria buscando algo y vuelve a “perderse” de nuevo.

Para un mejor acercamiento a las obras exhibidas en esta exposición es necesario saber que está compuesta en su totalidad por cianotipos. El cianotipo, es un proceso fotográfico basado en sales de hierro, nacido en la mitad del XIX que no sobrevivió más de 30 o
40 años como método para la obtención de copias fotográficas y quedó obsoleto ante la rapidez e inmediatez de otros procesos basados en sales de plata. Se trata, en mi caso, de un proceso totalmente manual en el que existe un componente continuo de intervención física y directa a lo largo de todo el desarrollo para la obtención de una imagen única. La pieza no procede de la mera ampliación de un negativo específico, sino del trabajo directo sobre el soporte papel con diversos medios. A parte de negativos, se utiliza objetos tangibles, maquetas, reactivos químicos, virados, etc.

Además del carácter único que el procedimiento aporta a cada imagen, rompiendo la idea de producto seriado y múltiple, uno de los aspectos más interesantes para mí, es que se trata de una técnica del pasado reinterpretada en el presente, concepto que engarza con el contenido de esta muestra.

Alfredo Rodriguez.


CV & Bio

Fecha y lugar de nacimiento 1976, Madrid

Formación

Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ESCRBC). Madrid. Escuela de Arte no 10, Grabado y Técnicas de Estampación. Madrid.

Exposiciones

2009:

-¿ No perderse jamás?. Espacio Valverde, Madrid :
- Los niños terribles. Fast Gallery no2, Madrid

2008:

- Uno mas uno multitud. DOMESTICO 2008, Madrid.
- FEM 08. Casa de Vacas, Madrid.
- Exposición secreta no1. Fast Gallery, Madrid.
- "CALAVERAS". Espacio Max-Luz, Madrid.

2007:.

- The Creative Act. Eyebeam Gallery, New York.

2004:

- Estampa ́04. Stand Escuela de Arte no 10, Madrid.

2001:

- Generación 2001 Cajamadrid, Madrid.

1999:

- VI Certamen Nacional de Grabado Cajamadrid, Madrid.

1998:

- Estampa ́98. Stand Cajamadrid, Madrid.
- Miniprin ́98 Internacional. Galería Fort, Cadaqués.
- V Certamen Nacional de Grabado Cajamadrid, Madrid.

Colecciones

Fondos Obra Social Cajamadrid